Mike Bloomberg 2020

Discurso de Mike Bloomberg sobre la reforma a la justicia penal

December 3, 2019

Discurso pronunciado por Mike Bloomberg en Jackson, Misisipi:

“Gracias, Jennifer. Y gracias señor alcalde por recibirnos en Jackson.

Es genial estar aquí. Esta es mi segunda vez en el año, entonces, la próxima vez, ¿será en un par de meses tal vez?

En serio, esta ciudad y este estado no han recibido tanta atención de otros candidatos presidenciales. Y eso es lamentable porque los lugares como Jackson tienen desafíos diferentes, oportunidades diferentes y perspectivas diferentes que las de otras partes del país. Pero los desafíos que enfrentan las personas de esta ciudad son los desafíos que nuestro partido debe afrontar y es por ese motivo que estoy aquí hoy.

Un pequeño grupo de nosotros recién ha tenido la oportunidad de hablar sobre un tema que es sumamente importante, tanto el alcalde como Jennifer lo mencionaron, un sistema de justicia penal, uno que debe ser justo para todos los estadounidenses. Y deseo agradecerles a todos ellos por su diálogo reflexivo. Aprendí mucho, y me lo llevaré conmigo de regreso a Nueva York.

Permítanme también agradecerle al alcalde por reunirnos a todos y por su fuerte liderazgo en este tema.

Pienso que tiene sentido que estemos hablando de ello aquí en Jackson, en donde todos los afroamericanos fueron encerrados tras las rejas por simplemente estar protestando de manera pacífica por tener los mismos derechos y en donde un jurado integrado en su totalidad por blancos dejó que el asesino de Medgar Evers saliera libre, no una, sino dos veces.

Ahora, hemos avanzado mucho desde entonces, pero todavía estamos muy lejos de garantizar que todos los estadounidenses tengan los mismos derechos bajo la ley. Hay más de 2 millones de personas tras las rejas en los EE. UU., muchísimas más que en cualquier otro país desarrollado. Más de la mitad de ellos son afroamericanos o latinos.

Como numerosos estudios lo han demostrado, la balanza de la justicia está inclinada en contra de los afroamericanos, latinos y las personas de bajos ingresos. Eso es vergonzoso y no podemos seguir tolerándolo más. Como presidente, trabajaré para solucionarlo de una vez por todas, y sé que podemos hacerlo debido a que en la ciudad de Nueva York, demostramos cuánto progreso es posible.

Mantener a las personas fuera del sistema de justicia penal fue una prioridad principal para mí como alcalde durante 12 años. Aun cuando la cantidad de personas encarceladas aumentaba en el resto del país, fuimos capaces a la vez de reducir la cantidad de personas tras las rejas en un 39 por ciento. Treinta y nueve por ciento. Si el resto del país hubiera alcanzado ese tipo de reducción, hoy habría habido alrededor de 900,000 personas menos tras las rejas en todo el país.

Y logramos esa disminución a la vez que también redujimos a la mitad el índice de homicidios e hicimos que Nueva York sea la ciudad grande más segura de la nación.

Ahora bien, cuando asumí el cargo por primera vez, mucha gente pensó que la mejor manera de reducir el delito era encerrando a más personas. Nos negamos a aceptarlo.

En cambio, tomamos un enfoque diferente, un enfoque mucho más integral que se centraba en la prevención del delito y la reducción de la reincidencia.

Comenzamos con la educación. Duplicamos el presupuesto de educación y creamos cientos de nuevas escuelas para reemplazar las escuelas fallidas que se concentraban en barrios afroamericanos y latinos.

También invertimos en oportunidades económicas y capacitación laboral en esos barrios, los cuales habían sufrido bajos niveles de inversión de manera histórica.

Ampliamos las alternativas al encarcelamiento tales como los tribunales de drogas enfocados en el tratamiento y la rehabilitación.

Eliminamos la casilla, como se la llama, para la contratación gubernamental, prohibiéndoles a las agencias preguntar sobre los antecedentes penales durante el período de solicitud de empleo inicial. Y trabajamos muy cerca de los líderes de derechos civiles para reformar el sistema de justicia penal juvenil.

Nos enfocamos en mantener a los jóvenes que se metían en problemas cerca de sus hogares y trabajamos para cambiar la naturaleza de sus relaciones con los funcionarios de libertad supervisada para que sea una de confianza y apoyo en vez de solo cumplimiento.

Estos cambios a la justicia juvenil nos permitieron lograr tres victorias importantes.

Una: convencimos al estado de cerrar los centros de detención en las áreas rurales que arruinaron vidas más que lo que las reformaron.

Dos: redujimos la cantidad de jóvenes confinados en los establecimientos en un 63 por ciento, una caída que fue casi un tercio superior a la del resto del país y que ahorró una gran cantidad de dinero.

Y tres: al invertir en programas para ayudar a los jóvenes a encaminar sus vidas, la reincidencia de delitos graves violentos cayó en un 29 por ciento y pudimos usar parte de ese dinero que ahorramos encarcelando menos personas en rehabilitación.

También creamos un programa llamado Young Men’s Initiative (Iniciativa para hombres jóvenes) para ayudar a los jóvenes afroamericanos y latinos en riesgo a superar las adversidades prolongadas que enfrentan.

Fue el primer programa de su clase de la nación y me alegra decir que el presidente Obama amplió nuestro éxito creando un programa similar llamado My Brother’s Keeper. Hoy, My Brother’s Keeper está activo en más de 250 ciudades en todo Estados Unidos.

A la vez, trabajamos para prevenir los tiroteos a través de intervenciones lideradas por la comunidad que resuelven los conflictos antes de que se vuelvan violentos.

Ahora bien, no fuimos perfectos y recientemente he hablado sobre algunos de los errores que cometimos en lo relacionado con el mantenimiento del orden. Parte de ser líder es admitir cuando has cometido errores y aprender de ellos.

En la práctica de detener y cachear, definitivamente me equivoqué y me arrepiento. Lo lamento.

Pero también, deseo que los estadounidenses sepan lo que hay en mi corazón. Me interesa profundamente luchar contra la discriminación en todas sus formas. Y la verdad es que una de las grandes razones por las que inicialmente me postulé como alcalde fue para corregir errores históricos sobre raza incluidos la educación, la oportunidad económica y la salud pública.

Abordar la reforma a la justicia penal fue una gran parte de ese trabajo y pudimos demostrar que es posible adoptar políticas de justicia penal inteligentes y progresistas a la vez que también se reduce el delito. Y como presidente, es exactamente eso lo que haré a nivel nacional.

Hoy estoy anunciando tres reformas a la justicia penal que ampliarán lo que hicimos en la ciudad de Nueva York, empoderando a las ciudades y a los estados a promulgar políticas similares en todo este país para que podamos eliminar la era de encarcelamientos masivos en Estados Unidos.

Primero, lanzaremos una iniciativa a nivel nacional para reducir a la mitad el encarcelamiento en general de los jóvenes para fines de mi primer mandato. Sabemos que lo podemos hacer. ¿Por qué? Porque ya lo hicimos en la ciudad de Nueva York. Y simplemente podemos tomar eso y hacerlo bien en todo este país. No estamos prometiendo algo que no sabemos cómo hacer: hemos demostrado que sabemos cómo hacerlo.

También vamos a eliminar el encarcelamiento de los adolescentes delincuentes no violentos en todo Estados Unidos. En la actualidad hay alrededor de 53,000 jóvenes retenidos en centros de detención, cárceles o prisiones. Cerca de un tercio de ellos están detenidos por delitos sin violencia de menor nivel, y muchos de ellos están detenidos incluso antes de ser sentenciados. Imaginen la desesperanza que deben de sentir.

Como presidente, me aseguraré de que cada uno de esos niños sea devuelto a sus familias y eso nos ahorrará dinero que podemos dirigir hacia los servicios para que encaminen sus vidas y restablezcan la esperanza en su futuro.

El segundo cambio importante que haremos será reducir la cantidad de adultos en prisión invirtiendo en la misma clase de políticas que demostraron ser tan eficaces en la ciudad de Nueva York. Nuevamente, sabemos que podemos hacerlo porque ya lo hicimos. Redujimos el encarcelamiento en Nueva York en un 39 por ciento y sé que podemos tener el mismo avance a nivel nacional.

Esto comienza con mejorar las escuelas, ampliar la capacitación laboral e invertir en el crecimiento económico en las comunidades que han sufrido generaciones de abandono. También significa crear más alternativas al encarcelamiento, incluido el tratamiento contra la drogadicción y crear programas para reducir la reincidencia, proporcionar servicios de salud mental y ayudar a las personas a reinsertarse en la sociedad y a conseguir empleo.

También significa reformar el sistema de fianzas quebrantado y discriminatorio. Ninguna persona debería estar tras las rejas debido a su color de piel oscuro o a que sus bolsillos estén vacíos.

Tercero, y último, invertiremos en estrategias comprobadas para la interrupción de la violencia basadas en la comunidad para eliminar la violencia con armas de fuego en los barrios en donde es peor.

La manera más fácil y mejor de mantener a las personas fuera de la cárcel es prevenir que el delito ocurra en primer lugar y, como presidente, invertiré en programas locales que hacen exactamente eso, tal y como lo hicimos en la ciudad de Nueva York.

Permítanme explicar un último punto que va al centro de mi candidatura y de la razón por la que me postulo. Lo más fácil para hacer en política es hacer promesas vacías. Y a eso le sigue muy cerca la segunda cosa más fácil para hacer en política: dividir a las personas para obtener una ganancia personal. Hemos visto mucho de esas dos cosas de parte de nuestro presidente actual.

Haré lo contrario. Lideraré equipos de personas con opiniones y perspectivas diversas para enfrentar desafíos difíciles y reconstruir este país. Hoy ven aquí el tipo de líderes que traeré a mi administración y con los que trabajaré codo a codo y no en su contra.

Las ciudades como Jackson han sido ignoradas por sus gobiernos estatales y federales durante demasiado tiempo.

Me comprometo a siempre escuchar a las personas como el alcalde Lumumba, porque nadie entiende las necesidades de su ciudad mejor que los líderes locales como él.

Desafortunadamente, hoy tenemos un presidente que está rodeado de aduladores que solo le dicen lo que quiere oír y que él siempre tiene la razón. Y cuando están en desacuerdo con él, los despide.

Eso no es liderazgo: es incompetencia. Y así no es cómo las cosas se hacen.

Sé de mis tiempos tanto en el gobierno como en los negocios que las cosas se hacen uniendo a las personas con diferentes opiniones que desafíen tus suposiciones y te hagan considerar otras perspectivas.

Entonces, a diferencia de nuestro presidente, sé cómo hacer que el gobierno funcione y sé, por experiencia, cómo originar el cambio.

Soy un solucionador de problemas y es hora de resolver nuestros problemas y de construir una economía y una sociedad que funcionen para todos”.

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